Abril del 2006
Enrique Santos Discepolo , Justo el 31
Justo el 31
Tango- 1930
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo
Hace cinco días, loco de contento vivo en movimiento como un carrusel... Ella que pensaba amurarme el uno, justo el treinta y uno yo la madrugué... Me contó un vecino, que la inglesa loca, cuando vio la pieza sin un alfiler, se morfó la soga de colgar la ropa (que fue en el apuro, lo que me olvidé...).
Si ahorca no me paga las que yo pasé. Era un mono loco que encontré en un árbol una noche de hambre que me vio pasar. me tiró un coquito... ¡yo que soy chicato... me ensarté al oscuro y la llevé al bulín!... Sé que entré a la pieza y encendí la vela, sé que me di vuelta para verla bien... Era tan fulera, que la vi, di un grito, lo demás fue un sueño... ¡Yo, me desmayé!
La aguanté de pena casi cuatro meses, entre la cachada de todo el café... Le tiraban nueces, mientras me gritaban: "¡Ahí va Sarrasani con el chimpancé"!... Gracias a que el "Zurdo", que es tipo derecho, le regó el helecho cuando se iba a alzar; y la redoblona de amurarme el uno ¡justo el treinta y uno se la fui a cortar!
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:10, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo, Melodía porteña
Melodía porteña
Tango
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo
Apretao a tu gemir que es dolor de mi ciudad. ¡Yo amparé mi desconsuelo! ¡Fuiste en mi vida canción, y en mi charco, cielo! Acosao por el vivir, yo, al rezar en tu emoción el dolor de mil traiciones, busqué en la fe de tu abrazo el valor, pa' no dejarme morir.
Melodia porteña, secreto de amor... Que la voz no se atreve a contárselo a Dios... Yo te he dado en pedazos la fe de mi vida... Y escondí en tu guarida mi llanto de amor... ¡Melodía porteña, canción que nació de tu dolor... y mi dolor...!
Grito inmenso de pasión que la vida sofocó sin perdón entre sus manos... Compás que late en las sienes, y es alma... ¡Tango! Fondo oscuro del vivir donde se echan a llorar, despeñándose, los sueños... ¡Regazo del que en pedazos se dio, sin esperanza de amor!
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:09, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo,Quién más, quién menos
Quién más, quién menos
Tango- 1934
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo
Te vi saltar sobre el mantel, gritando una canción... Obscena y cruel, en tu embriaguez, ya sin control mostrar -muerta de risa- al cabaret tu desnudez. Bizca de alcohol, pisoteando al zapatear entre los vidrios tu ilusión.
¡Reconocerte fue enloquecer! Caricatura de la novia que adoré... Cuando me viste me eché a temblar, y aún oigo el grito que mordiste al desmayar.
Quizá has pensao que yo me alcé, pa' maldecir tu horror y... ¡fue un error! no ves que sé que por un pan cambiaste, como yo, tus ambiciones de honradez. Me levanté pa' que vieras cómo estoy, yo, que pensaba ser un rey. Novia querida, novia de ayer... ¡qué ganas tengo de llorar nuestra niñez! Quién más... quién menos... Pa' mal comer, somos la mueca de lo que soñamos ser.
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:08, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo , Soy un arlequín
Soy un arlequín
Tango- 1929
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo
Soy un arlequín, un arlequín que canta y baila para ocultar su corazón lleno de pena. Me clavó en la cruz tu folletín de Magdalena porque soñé que era Jesús y te salvaba. Me engañó tu voz, tu llorar de arrepentida sin perdón Eras mujer... ¡Pensé en mi madre y me clavé! Viví en tu amor una esperanza la inútil ansia de tu salvación. ¡Perdonáme si fui bueno! Si no sé más que sufrir. Si he vivido entre las risas por quererte redimir. ¡Cuánto dolor que hace reír!
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:07, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo , Uno
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Uno
Tango- 1943
Música, Mariano Mores Letra: Enrique Santos Discepolo
Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias. Sabe que la lucha es cruel y es mucha pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina... Uno va arrastrándose entre espinas y en su afán de dar su amor, sufre y se destroza hasta entender que uno se ha quedao sin corazón... Precio de castigo que uno entrega por un beso que no llega a un amor que lo engañó... ¡Vacío ya de amar y de llorar tanta traición!
Si yo tuviera el corazón... (El corazón que di...) Si yo pudiera como ayer querer sin presentir... Es posible que a tus ojos que me gritan tu cariño los cerrara con mis besos... Sin pensar que eran como esos otros ojos, los perversos, los que hundieron mi vivir. Si yo tuviera el corazón... (El mismo que perdí...) Si olvidara a la que ayer lo destrozó y... pudiera amarte.. me abrazaría a tu ilusión para llorar tu amor...
Pero, Dios te trajo a mi destino sin pensar que ya es muy tarde y no sabré cómo quererte... Déjame que llore como aquel sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte... Pura como sos, habrías salvado mi esperanza con tu amor... Uno está tan solo en su dolor... Uno está tan ciego en su penar.... Pero un frío cruel que es peor que el odio -punto muerto de las almas, tumba horrenda de mi amor- maldijo para siempre y me robó... toda ilusión...
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:06, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo . Yira yira
Yira yira
Tango- 1930
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo
Cuando la suerte qu' es grela, fayando y fayando te largue parao; cuando estés bien en la vía, sin rumbo, desesperao; cuando no tengas ni fe, ni yerba de ayer secándose al sol; cuando rajés los tamangos buscando ese mango que te haga morfar... la indiferencia del mundo -que es sordo y es mudo- recién sentirás.
Verás que todo el mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa... ¡Yira!... ¡Yira!... Aunque te quiebre la vida, aunque te muerda un dolor, no esperes nunca una ayuda, ni una mano, ni un favor.
Cuando estén secas las pilas de todos los timbres que vos apretás, buscando un pecho fraterno para morir abrazao... Cuando te dejen tirao después de cinchar lo mismo que a mí. Cuando manyés que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar... Te acordarás de este otario que un día, cansado, ¡se puso a ladrar!
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:05, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo, Victoria!
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Victoria!
Tango- 1929
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo
¡Victoria! ¡Saraca, Victoria! Pianté de la noria: ¡Se fue mi mujer! Si me parece mentira después de seis años volver a vivir... Volver a ver mis amigos, vivir con mama otra vez. ¡Victoria! ¡Cantemos victoria! Yo estoy en la gloria: ¡Se fue mi mujer!
¡Me saltaron los tapones, cuando tuve esta mañana la alegría de no verla más! Y es que al ver que no la tengo, corro, salto, voy y vengo, desatentao...¡Gracias a Dios que me salvé de andar toda la vida atao llevando el bacalao de la Emulsión de Scott..! Si no nace el marinero que me tira la pilota para hacerme resollar.... yo ya estaba condeno a morir ensartenao, como el último infeliz.
¡Victoria! ¡Saraca, victoria! Pianté de la noria: ¡Se fue mi mujer! Me da tristeza el panete, chicato inocente que se la llevó... ¡Cuando desate el paquete y manye que se ensartó! ¡Victoria! ¡Cantemos victoria! Yo estoy en la gloria: ¡Se fue mi mujer!
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:05, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo, Esta noche me emborracho
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Esta noche me emborracho
Tango- 1928
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo
Sola, fané, descangayada, la vi esta madrugada salir de un cabaret; flaca, dos cuartas de cogote y una percha en el escote bajo la nuez; chueca, vestida de pebeta, teñida y coqueteando su desnudez... Parecía un gallo desplumao, mostrando al compadrear el cuero picoteao... Yo que sé cuando no aguanto más al verla, así, rajé, pa' no yorar.
¡Y pensar que hace diez años, fue mi locura! ¡Que llegué hasta la traición por su hermosura!... Que esto que hoy es un cascajo fue la dulce metedura donde yo perdí el honor; que chiflao por su belleza le quité el pan a la vieja, me hice ruin y pechador... Que quedé sin un amigo, que viví de mala fe, que me tuvo de rodillas, sin moral, hecho un mendigo, cuando se fue.
Nunca soñé que la vería en un "requiscat in pace" tan cruel como el de hoy. ¡Mire, si no es pa' suicidarse que por ese cachivache sea lo que soy!... Fiera venganza la del tiempo, que le hace ver deshecho lo que uno amó... Este encuentro me ha hecho tanto mal, que si lo pienso más termino envenenao. Esta noche me emborracho bien, me mamo, ¡bien mamao!, pa' no pensar.
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:04, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo , malevaje
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Malevaje
Tango- 1929
Música: Juan de Dios Filiberto Letra: Enrique Santos Discepolo
Decí, por Dios, ¿qué me has dao, que estoy tan cambiao, no sé más quien soy? El malevaje extrañao, me mira sin comprender... Me ve perdiendo el cartel de guapo que ayer brillaba en la acción... ¿No ves que estoy embretao, vencido y maniao en tu corazón?
Te vi pasar tangueando altanera con un compás tan hondo y sensual que no fue más que verte y perder la fe, el coraje, el ansia 'e guapear. No me has dejao ni el pucho en la oreja de aquel pasao malevo y feroz... ¡Ya no me falta pa' completar más que ir a misa e hincarme a rezar!
Ayer, de miedo a matar, en vez de pelear me puse a correr... Me vi a la sombra o finao; pensé en no verte y temblé... ¡Si yo, -que nunca aflojé- de noche angustiao me encierro a yorar!... Decí, por Dios, ¿qué me has dao, que estoy tan cambiao, no sé más quien soy?
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:03, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo, Canción desesperada
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Canción desesperada
Tango- 1945
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo
¡Soy una canción desesperada...! ¡Hoja enloquecida en el turbión..! Por tu amor, mi fe desorientada se hundió, destrozando mi corazón. Dentro de mí mismo me he perdido, ciego de llorar una ilusión... ¡Soy una pregunta empecinada, que grita su dolor y tu traición..!
¿Porqué me enseñaron a amar, si es volcar sin sentido los sueños al mar? Si el amor, es un viejo enemigo y enciende castigos y enseña a llorar... Yo pregunto: ¿porqué? ¡Sí!, ¿porqué me enseñaron a amar, si al amarte mataba mi amor? Burla atroz de dar todo por nada y al fin de un adiós, despertar ¡llorando!...
¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste? ¿Dónde estaba el sol que no te vio? ¿Cómo una mujer no entiende nunca que un hombre da todo, dando su amor? ¿Quién les hace creer otros destinos? ¿Quién deshace así tanta ilusión? ¡Soy una canción desesperada que grita su dolor y su traición...!
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:02, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo, Chorra
Chorra
Tango- 1928
Letra y Música Enrique Santos Discepolo
Por ser bueno, me pusiste a la miseria, me dejaste en la palmera, me afanaste hasta el color. En seis meses me comiste el mercadito, la casiya de la feria, la ganchera, el mostrador... ¡Chorra!... Me robaste hasta el amor... Ahura, tanto me asusta una mina, que si en la calle me afila me pongo al lao del botón.
¡Lo que más bronca me da, es haber sido tan gil!
Si hace un mes me desayuno con lo qu' he sabido ayer, no er'a mí que me cachaban tus rebusques de mujer... Hoy me entero que tu mama "noble viuda de un guerrero", ¡es la chorra de más fama que ha pisao la treinta y tres! Y he sabido que el "guerrero" que murió lleno de honor, ni murió ni fue guerrero como m'engrupiste vos. ¡Está en cana prontuariado como agente 'e la camorra, profesor de cachiporra, malandrín y estafador!
Entre todos me pelaron con la cero, tu silueta fue el anzuelo donde yo me fui a ensartar. Se tragaron vos, "la viuda" y "el guerrero" lo que me costó diez años de paciencia y de yugar...
¡Chorros! Vos, tu vieja y tu papá, ¡Guarda! Cuidensé porque anda suelta, si los cacha los da vuelta, no les da tiempo a rajar.
¡Lo que más bronca me da, es haber estao tan gil!
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:01, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo / Luis César Amadori ,Alma de bandoneón
Alma de bandoneón
Tango- 1935
Música: Enrique Santos Discepolo Letra: Enrique Santos Discepolo / Luis César Amadori
Yo me burlé de vos porque no te entendí ni comprendí tu dolor. Tuve la sensación de que tu canto cruel lo habías robao, bandoneón... Recién comprendo bien la desesperación que te revuelve al gemir ¡Sos una oruga que quiso ser mariposa antes de morir!
Fue tu voz, bandoneón, la que me confió el dolor del fracaso que hay en tu gemir; voz que es fondo de la vida oscura y sin perdón, del que soñó volar y arrastra su ilusión llorándola...
Igual que vos soñé... Igual que vos viví sin alcanzar mi ambición. Alma de bandoneón -alma que arrastro en mí- voz de desdicha y de amor, te buscaré al morir, te llamaré en mi adiós, para pedirte perdón, y al apretarte en mis brazos, darte en pedazos mi corazón.
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 18:00, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo , Qué sapa señor?
Qué sapa señor?
Tango- 1931
Letra y Música: Enrique Santos Discepolo
La tierra está maldita y el amor con gripe, en cama. La gente en guerra grita, bulle, mata, rompe y brama. Al hombre lo ha mareao el humo, al incendiar, y ahora entreverao no sabe dónde va. Voltea lo que ve por gusto de voltear, pero sin convicción ni fe.
Hoy todo Dios se queja y es que el hombre anda sin cueva, volteó la casa vieja antes de construir la nueva... Creyó que era cuestión de alzarse y nada más, romper lo consagrao, matar lo que adoró, no vio que a su pesar no estaba preparao y él solo se enredó al saltar.
¡Qué "sapa", Señor... que todo es demencia!... Los chicos ya nacen por correspondencia, y asoman del sobre sabiendo afanar... Los reyes temblando remueven el mazo buscando un "yobaca" para disparar, y en medio del caos que horroriza y espanta: la paz está en yanta ¡y el peso ha bajao!...
¿Qué "sapa", Señor, que ya no hay Borbones, las minas se han puesto peor que los varones; y embrollan al hombre que tira boleao; lo ven errar lejos a un dedo del sapo y en vez de ayudarlo lo dejan colgao?. Ya nadie comprende si hay que ir al colegio o habrá que cerrarlos para mejorar...
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 17:59, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo, secreto
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Secreto
Tango- 1932
Letra y Música, Enrique Santos Discepolo
Quien sos, que no puedo salvarme muñeca maldita, castigo de Dios... Ventarrón que desgaja en su furia un ayer de ternuras, de hogar y de fe... Por vos se ha cambiado mi vida -sagrada y sencilla como una oración- en un bárbaro horror de problemas que atora mis venas y enturbia mi honor.
No puedo ser más vil ni puedo ser mejor, vencido por tu hechizo que trastorna mi deber... Por vos a mi mujer la vida he destrozao y es pan de mis dos hijos todo el lujo que te he dao. No pudo reaccionar ni puedo comprender, perdido en la tormenta de tu voz que me embrujó... La seda de tu piel que me estremece y al latir florece, con mi perdición...
Resuelto a borrar con un tiro su sombra maldita que ya es obsesión, he buscao en mi noche un lugar pa morir, pero el arma se afloja en traición... No sé si merezco este oprobio feroz, pero en cambio he legado a saber que es mentira que yo no me mato pensando en mis hijos...no, lo hago por vos...
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 17:58, Categoría: tangos
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Enrique Santos Discepolo, malevaje
Cafetín de Buenos Aires
Tango- 1948
Música Mariano Mores Letra: Enrique Santos Discepolo
De chiquilín te miraba de afuera como a esas cosas que nunca se alcanzan... La ñata contra el vidrio, en un azul de frío, que sólo fue después viviendo igual al mío... Como una escuela de todas las cosas, ya de muchacho me diste entre asombros: el cigarrillo, la fe en mis sueños y una esperanza de amor.
Cómo olvidarte en esta queja, cafetín de Buenos Aires, si sos lo único en la vida que se pareció a mi vieja... En tu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas, yo aprendí filosofía... dados... timba... y la poesía cruel de no pensar más en mí.
Me diste en oro un puñado de amigos, que son los mismos que alientan mis horas: (José, el de la quimera... Marcial, que aún cree y espera... y el flaco Abel que se nos fue pero aún me guía....). Sobre tus mesas que nunca preguntan lloré una tarde el primer desengaño, nací a las penas, bebí mis años y me entregué sin luchar.
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 17:57, Categoría: tangos
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Gabriel Impaglione
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 15:13, Categoría: revista isla negra
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scott neri, mexico
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Scott Neri
México
Danza al son de un matador
Suenan metales, anunciando el cambio de tercio y la salida de los picadores de cada matador, corrida de tercia, juego de azar, puyazos, muerteamor, banderillazos, sólo juego, embestidas y humillación animal, faena y suertes, bravura, gente ávida de sangre y ahora, se abren los telones del escenario; él, ruedo.
Torea torero torea, nadie te enseñó a torear, sólo la mirada de lo que había a tu alrededor te alimentó. Agita tu capa airoso, quita el polvo levantado por las patas del animal, el amor a la muerte, el narcicismo de tu traje creado a cada grito, por el coro unísono de OleOle de cientos de gargantas.
¡La multitud!, un sólo fonético, el gran espacio entre toro y matador, los asesinos, y alrededor, los espectadores de esta contienda, las gradas, los aplausos, los asombros, desde uno...de los palcos, Manne, apretando aquella rosa entre sus manos, deja escapar una gota de sangre a cada faena, al apretar fuertemente el tallo entre su palma. Otra gota más clara cae de sus ojos cafés, por aquella flor que le diste Matador, antes de comenzar la corrida. Tus últimas palabras le retumban en la cabeza. Observando la cornamenta del toro, implora en voz baja, moviendo sus carnosos labios, rogando que no cale la cornamenta en tus costillas Matador.
Ella frente al rodeo con el blush en sus mejillas, su pelo rubio recogido hacia arriba como un panal de abejas que brilla al sol, una sien adornada por una violeta y la otra, por seis pequeños lunares cafés en cascada hacia su boca rosa pálido, como si estuvieran encimados sobre una alfombra de piel blanca. Otra gran escultura con movimiento y léxico. En cada cerrar de párpados, la caída de la noche, tranquila y mágica, opuesto al baile al sol, del Matador.
En él, rodeo, restos de sangre evaporándose con el calor. En la arena, una banderilla y tú Matador te acercas a la bestia, lidiando, sin odio, sin lágrimas, sin valor, sin temor.
Sabes que para vencer al enemigo tienes que amarlo, conocer sus puntos débiles / el toro bufa frente a ti, esperando el momento oportuno, perfecto / Ole / todo, muchas veces es tan contradictorio, como / pasa, quiebra / corta el aire / el sonido del capote al pasar sobre el aire / acariciando la cornamenta / estruendo / el amor es como un sueño / Ole / que tarda en suceder, termina, te adormece y al otro día / Ole / sólo te queda recordarlo... / el enfrentamiento sucede / Ole / el caos comienza / Ole / otras dos gotas ruedan / te paras frente a Manne / saludando / tú te quitas el sombrero, das la vuelta y saludas a todo el público / Manne recuerda tus últimas palabras, pero piensa que tal vez es mejor desear algo que nunca haber deseado nada / sus pensamientos se rompen con el grito de la muchedumbre / Ole / volteas, Matador, esperas matar / sí, torea, torea todo aquello que te enferma, adicción a la explosión, ya no puedes más, todo ha sido calculado, todo ha sido escrito y al fin lo comprendes, y buscas que los pensamientos se rompan con un grito / Ole / hombre, bestia, / Ole / ángeles, demonios, / Ole / la muerte, la mujer.
Los aires trazados de Manne, encuentran tus pensamientos "Si dejas caer esta flor, sabré que no me amas, si la sostienes sabré que me amas, pero entenderé... que no te puedo ver más". Tus palabras y la flor contra el pecho de Manne.
Te sentías increíblemente inmortal, tal vez porque pensabas que ya no tenías corazón, que se te había caído en el escote de Manne cuando te inclinaste al besarla.
Cuando fuiste por ella al río, cuando no llegaba, y se hacía tarde. Pero esperar valía la pena. Ver el sol caer en su cuerpo desnudo, con el calor que era como delicia en su piel, y la transformaste, en ninfa de agua, en duende del que sí cree, más dueño será de hadas. Que podías tocar un ángel y saber que después de tocarlo, bajarías al erebo sangriento de tu destino anormal y mortal, la femineidad de ella trazada en el espacio, aire de celos, su coquetería usada en cimientos de dulzura, inocencia y susurros de inquietud erótica. El agua sobre su piel engarzaba sus formas haciéndolas más humanas, sus pechos pequeños, sus rojos botones, su amarillo color, tu bestial tormento, la has amado toda tu vida, podía escuchar todo lo que pensaras. No basta un trueno para callar, las imágenes que te ciegan con su figura, boca de delgados y carnosos labios. ¿Qué profundidad te agobia, Matador? el talle que rodeas, te evoca el averno abierto, y no rehúsas al amor de tu corazón, hinchado por ella.
El toro queda bufando frente a ti Matador / vaho calcinante hediendo en los infiernos de la danza, y una vez más pasa a tu lado la sombra de la muerte / no la notaste, no la viste, sólo escuchaste soledad, harto de imágenes, saturado de temor / embiste una vez más la bestia / escondes espada y observas venir hacia ti la masa a gran velocidad...empujas y sueltas / Ole / el animal doblando las patas, cae al fin / Torero / público coreando al son del matador / Torero / otras dos gotas resbalan brillando al sol /sí... el amor no está solo, tiene sangre, y degusta y defeca / Tú, Matador voltéas a ver ese pecho donde aún está la flor apretada por dos blancas manos, también observas a un lado de Manne a aquel otro contrincante, el que no te atreves a agredir, el esposo de ella, tu padre, tu revelación.
Sale otro toro de entre las sombras que abaten las tablas del primer círculo concéntrico, saludas volteando a ver a todo el público, te acabas de entregar al sol, te reúnes con el polvo, llevándote para siempre tu amor maldito, dejarás que ella pague la eclosión del acto impuro.
Haces una reverencia, Matador, tu traje brilla en ese pequeño desierto tuyo, hincas una sola rodilla, dejas en el suelo la espada, te paras, caminas despacio, erguido, subyugante, sin prisa, a ningun lado, a ninguna parte, sin ningún rumbo / el toro observa / agitas la capa / el toro corre hacia ti / escondes la capa en tu costado / cala tus costillas, penetra tus vísceras hasta desgarrar tu corazón. Dos gotas junto con una flor caen, la bella mujer tapa sus ojos cafés con sus manos y dos pensamientos se cruzan en el aire, formando uno solo: "Una danza de muerte / es una danza de amor / la primera / la última.
De Ritos, Primera Edición: Mayo 1997,Guadalajara, Jalisco, México.
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 8:41, Categoría: cuento
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jorge carroll, guatemala
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Jorge Carrol
Guatemala
Recuerdos sobre fondo zapote
La Antigua Guatemala ya no es lo que era. Está poblada de miserables inquisidores turísticos. ¿Dónde están mis amigas Nadia y Patricia? ¿A qué hora nos reuniremos Mario Trejo para comernos un plato de penne al pesto? ¿Dónde abrirá sus perfumes el Café Opera? ¿Dónde volveremos hacer el amor Christa? ¿En cuál de tus volcanes me sorprenderá El Principito? ¿En qué esquina mi casa volverá abrir sus chimeneas de cien colores?
Efectivamente La Antigua Guatemala ya no es lo que era. Tampoco yo soy el mismo.
Todo cambia. Todo es otra cosa… ¡Cuánta razón tenías Vicente Huidobro!
De ‘Soles’ Fragmentos.
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 8:40, Categoría: cuento
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eduardo galeano, uruguay
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Eduardo Galeano
Uruguay
Las plumas
Andan emplumados los indios que sobreviven a orillas del río Paraguay. El plumaje adorna y tiene poderes. Las plumas verdes del loro dan señorío al cuerpo, que gustoso las luce en los tobillos y en las muñecas, y también dan vida a las hojas de los árboles. Si no fuera por las plumas rosadas de un ave llamada espátula, la tuna no daría frutos. Las plumas negras del pato son buenas contra el mal humor. Las plumas blancas de las cigüeñas ahuyentan las plagas. El guacamayo ofrece plumas rojas, para llamar a la lluvia, y plumas amarillas, para atraer las buenas noticias. Las plumas grises del avestruz dan brío al canto humano, que se eleva agradeciendo la luz de cada día. El sietecolores Dante D'Ottone andaba por el parque Rodó, haciendo nada, dejándose ir entre los árboles, cuando vio a una mujer agachada ante un enorme telescopio que apuntaba al lago. -Me va a disculpar, señora, pero yo soy muy curioso. La mujer sacó el ojo del lente, y lo invitó: -Mire, mire. Y Dante adivinó un sietecolores, un pajarito de esos que jamás se ven en Montevideo, aleteando sobre el lago. Ella manipuló el tubo, lo alargó: -Así se ve mejor. Y contó que había querido comprar unos prismáticos por lo mucho que le gustaba espiar a los pájaros libres, pero el dinero no daba. En la feria de Tristán Narvaja, el mercado de las pulgas, había encontrado ese telescopio, arrumbado entre otros trastos viejos, y por unos pocos pesos se lo había quedado. El sietecolores, arcoiris con alas, revoloteaba al tuntún sobre los camalotes, y el telescopio lo perseguía. Daban ganas de pedir que no se fuera nunca esa alegría del aire. Las palomas Sylvia Murninkas estaba patinando por la costa de Montevideo, una serena tarde de luces, cielo sin nubes, aire sin viento, cuando escuchó ruidos de guerra. Se asomó al hotel Rambla y retrocedió espantada. El combate aéreo ocurría en la planta baja. La planta baja del hotel, en plena remodelación, estaba en escombros, y sobre la basura de cascotes yde astillas de vidrios y maderas, había una alfombra de blancas plumas ensangrentadas. Las dos últimas guerreras se estaban matando a picotazos: se lanzaban en ráfaga, se trenzaban en el aire, se estrellaban contra los ventanales y bañadas en sangre volvían al ataque. Sylvia no conocía estas costumbres de las palomas. El lorito Houdini se escapaba siempre. El primer día, levantó la puerta de la jaula, con su pico poderoso, y salió. El segundo día, alzó el piso por abajo. El tercer día, hizo un agujero en la malla de alambre. Se escapaba, pero no llegaba lejos. Algo caminaba, a los tumbos, y se caía. Sus secuestradores le habían cortado un ala, cuando lo cazaron en la selva. Kitty Hischier lo encontró en el mercado de Puerto Vallarta. Le dio lástima, lo compró para liberarlo. Como Houdini no podía arreglarse solo, y mutilado como estaba se lo comía cualquiera, ella decidió llevarlo, enjaulado, en su camioneta. Tenía la intención de pasarlo, clandestino, por la frontera. Houdini iba a ser uno más entre los miles y miles de mexicanos indocumentados en los Estados Unidos. Al cuarto día, Houdini intentó la fuga por el techo, pero ya no le daban las fuerzas. El no hablaba, ni comía. Kitty le ofrecía palabras, en español y en inglés, y le ofrecía lechuguita, semillas de girasol y uvas; pero Houdini seguía callado, y arrojaba los alimentos fuera de la jaula. Mudo, inmóvil, murió. En huelga de lengua, en huelga de hambre. Las garzas -El lago Titicaca. ¿Conoce usted? -Conozco. -Antes, el lago Titicaca estaba aquí. -¿Dónde? -Aquí, pues. Y paseó el brazo por el inmenso secarral. Estábamos en el desierto del Tamarugal, un paisaje de cascajos calcinados que se extendía de horizonte a horizonte, atravesado muy de vez en cuando por alguna lagartija; pero yo no era quién para contradecir a un lugareño. Me picó la curiosidad científica. El hombre tuvo la amabilidad de explicarme cómo había sido que el lago se había mudado tan lejos: -Cuándo fue, no sé, yo no era nacido. Se lo llevaron las garzas. En un largo y crudo invierno, el lago se había congelado. Se había hecho hielo de pronto, sin aviso, y las garzas habían quedado atrapadas por las patas. Al cabo de muchos días y muchas noches de batir alas con todas sus fuerzas, las garzas prisioneras habían conseguido, por fin, alzar vuelo, pero con lago y todo. Se llevaron el lago helado y con él anduvieron por los cielos. Cuando el lago se derritió, cayó. Y quedó donde ahora está. Yo miraba las nubes. Supongo que no tenía cara de convencido, porque el hombre preguntó, con cierto fastidio: -Y si hay platos voladores, dígame usted, ¿por qué no iba a haber lagos voladores? ¿Eh? Me dio la espalda y se fue. La gallina -Declare el acusado su versión de los hechos -mandó el juez. El escribiente, las manos en el teclado, transcribió los dichos de Agustín Sosa, residente en la ciudad de Melo, mayor de edad, de estado civil soltero, de profesión desocupado. El acusado no negó su responsabilidad en el delito que se le imputaba. Sí, él había estrangulado una gallina que no era de su propiedad. -Si no mataba esa gallina, me moría de hambre -alegó. Y concluyó: -Fue en defensa propia. El gallo Hacia arriba lamía, y hacia abajo escupía. Era, dicen que era, juez, o recaudador de tributos, o enviado del rey, aquel adulón de los dueños de todo, que humillaba a los dueños de nada. Se llamaba Gallo, de apellido, y pisando pueblo decía: -Donde este gallo canta, los demás callan. Durante años callaron los callados, hasta que un buen día asaltaron el palacete donde se ejercía el abuso, atraparon al abusón, le arrancaron las ropas y desnudo lo corrieron, a pedradas, por las calles. Ocurrió, dicen que ocurrió, en la ciudad andaluza de Morón de la Frontera. Ocurrió, dicen que ocurrió, hace cinco siglos. Pero cualquiera que visite la ciudad puede ver a ese gallo desplumado corriendo todavía, y todavía la advertencia se escucha en toda España: que te cuides, tú, mareado por el poder o el poderito, que te vas a quedar como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando, en la mejor ocasión.
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 8:39, Categoría: lecturas
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daniel mourelle, argentina
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Daniel Mourelle
Argentina
El hombre de Catalejos
Entre lo que puedo y lo que quiero se ha recostado la terquedad
Los años han corrido y lejos de disiparse esta niebla continúa
Mientras el esfuerzo se afina en sostener un refugio varios modos inciden contrarios a la vista
En consecuencia y cada tanto encuentro conveniente sentarme a la mesa del enemigo
Sporran (2005)
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Por lobitogabriel - 29 de Abril, 2006, 8:38, Categoría: poesia
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